ACNC critica en su comentario la tergiversación de historia de Japón

Pyongyang, 13 de junio (ACNC) -- En estos días se torna más perversa la tergiversación de la historia de Japón, suscitando la indignación de los países vecinos.

Según transcendido, Japón intenta borrar las letras "matanza" en las narraciones del mostrador referentes a la masacre en Nanjing y sustituirlas por el "caso de Nanjing", renovando dentro del año en curso los mostradores del Museo de Bomba Atómica de Nagasaki.

La masacre en Nanjing está ampliamente reconocida como una gran tragedia del siglo XX, ocasión en la cual los agresores japoneses masacraron en esta región china a más de 300 mil habitantes desde diciembre de 1937 hasta enero de 1938.

También, la "sentencia de la Corte Militar Internacional del Extremo Oriente" definió esta barbaridad en Nanjing como "matanza", mientras la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) la catalogó en la lista de herencias mundiales de memoria.

Japón intenta arreglar ambiguamente este archi-crimen que nunca puede ocultar ni tergiversar como un "caso" frívolo en los días ordinarios, hecho que deja saber en qué grado llegaron las maniobras de los neo-militaristas encaminadas a tergiversar su historia.

Como saben todos, los imperialistas japoneses asesinaron en Corea a más de un millón coreanos durante el coloniaje y reclutaron forzosamente a más de 8 millones 400 mil jóvenes y adultos para mandarlos a los campos de guerra e imponerles los trabajos duros.

En particular, secuestraron y llevaron a 200 mil coreanas para convertirlas en las esclavas sexuales para el ejército japonés, lo que constituye un crimen estatal nunca visto en la historia de guerras.

Sin embargo, para ocultar la realidad los politiqueros japoneses tergiversan la historia al organizar desde hace mucho tiempo una "reunión de redactar nuevos manuales de historia".

Además, se adoptó una resolución de reunión de gabinete según la cual se consideran como la "descripción inadecuada" las expresiones como el "reclutamiento forzosazo", "consoladoras para el Ejército Japonés" y otras que hacen recordar los crímenes pasados, insistiendo en que enseñar tal como era la historia agresiva es un "maltrato a sí mismo desde el punto de vista sobre la historia".

En virtud de esta resolución, se desaparecieron en los manuales de las escuelas japonesas las masacres cometidas por el ejército japonés durante la ocupación a Corea y los países vecinos y su número de muerto y fueron calificadas las víctimas de esclavitud sexual como las "prostitutas" y "servidora voluntaria para ganar el dinero".

También, se describe la agresión del pasado a los países asiáticos como la "liberación de Asia", así que se eliminan poco a poco en los manuales la palabra de "agresión" y fue borrada totalmente hoy día.

De esta manera, se distorsionan en todas las esferas las huellas delincuentes de Japón llenas de crímenes que dejaron la herida incurable en el pueblo coreano y los demás asiáticos.

Entonces, ¿Sólo reside el objetivo del gobierno japonés que se pone frenético en la tergiversación de la verdad absolutamente inocultable de la historia en negar y pedir disculpa por sus crímenes del pasado y evadirse de la liquidación?

Francamente dicho, las "fuerzas de autodefensa" de Japón ya terminaron todos sus aprestos para la agresión al ultramar y se convierten en las fuerzas agresoras más peligrosas en la región bajo el pretexto de la "amenaza proveniente del exterior".

Se va creando en la región de Asia-Pacífico una situación emergente en que no parece extraño si estalla la guerra ahora mismo.

Lo más importante en este momento para Japón es preparar a las generaciones venideras como encargados y cumplidores de la guerra. He aquí la razón de la persistente inspiración de la errónea concepción de la historia mediante la exposición y la enseñanza.

Japón debe darse clara cuenta de que sus frenéticas maniobras para tergiversar la historia adelantarán sólo su autodestrucción. -0-