Kim Myong Chol comenta conducta imprudente de EE.UU
Pyongyang, 7 de octubre (ACNC) -- El comentarista de asuntos internacionales, Kim Myong Chol, hizo público un artículo titulado "EE.UU. está actuando con imprudencia".
Su texto íntegro va abajo:
La "paz y estabilidad del Estrecho de Taiwán" es la retórica que vociferan como una muletilla EE.UU. y sus aliados en los escenarios internacionales.
Pero, EE.UU. destruye sistemáticamente la estabilidad regional y agrava de continuo la situación so pretexto de "rechazar los intentos unilaterales del cambio del estado actual" en el Estrecho en cuestión.
Hace unos días aparecieron en la isla de Taiwán las cazas vendidas por EE.UU., lo que deviene otro ejemplo representativo de la supuesta contribución especial de EE.UU. a la "paz y estabilidad" del Estrecho de Taiwán.
Aunque el país norteamericano describe la venta de armamentos a Taiwán como medida para la "paz del Estrecho", esto no es más que un descaro igual a insistirse en que la bomba instalada delante de la puerta de la casa de otro es para la seguridad de ella.
Cuando establecía las relaciones diplomáticas con China, EE.UU. reconoció la República Popular China como el único gobierno legítimo de China y Taiwán como una parte de China. Sin embargo, politizó y obligó el ofrecimiento de armas a Taiwán sin distinción del cambio de las administraciones y ayuda a las fuerzas separatistas a perseguir la "independencia de Taiwán" y desafiar al principio de Una sola China.
Llega a más de 39 mil millones de dólares la suma total de ayuda de municiones que aprobó EE.UU. para Taiwán a la manera de venta de armamentos al ultramar durante un decenio pasado y en ella incluyen 11 mil millones de dólares, el monto de la venta de armas aprobada el año pasado por la actual administración norteamericana.
E insatisfecho con esto, EE.UU. considera como un hecho consumado la otra venta adicional de armamentos a Taiwán valorada en 14 mil millones de dólares.
He aquí la razón por la cual el Estrecho de Taiwán no se encuentra en paz y estabilidad durante varios decenios.
Hace unos días, EE.UU. proclamó la primera línea de archipiélago a que incluye también Taiwán como línea avanzada para retener a China y trata de colocar los misiles de último modelo en una isla japonesa más cercana a Taiwán. También intenta "polemizar en la palestra internacional" el problema de Taiwán haciendo atravesar el susodicho Estrecho a los buques y aviones so pretexto de la "libertad de navegación".
Esto comprueba una vez más que la "paz y estabilidad del Estrecho de Taiwán" de que habla tanto EE.UU. es, en su esencia, una "ayuda con la fuerza a la independencia de Taiwán" y que la política de "Una sola China" que él mismo preconiza no es más que la "perpetuación de la división de China basada en las fuerzas".
El problema de Taiwán es asunto interno de China y el tema de cómo solucionarlo es totalmente el asunto que pertenece al pueblo chino. De ahí, ninguna fuerza foránea tiene el derecho a intervenirse en él.
Sin duda alguna, EE.UU. ha cometido error en cuanto al problema de Taiwán y tomado otra vez la pista peligrosa de consecuencias inimaginables.
Algunas cazas de fabricación norteamericana que se emplazarán en Taiwán consolarán momentáneamente a las fuerzas separatistas, pero no podrán reducir la diferencia de la capacidad entre ambos estrechos.
Por más que las fuerzas separatistas de Taiwán se valgan de cualesquier maneras y que EE.UU. brinde asistencia a Taiwán, no podrán negar el hecho de que Taiwán forma parte de China ni disturbar la comprensión principal de la sociedad internacional que mantiene el principio de Una sola China.
EE.UU. ha de meditar si está listo para hacer frente cara a cara a la poderosa capacidad nacional de la RPCh por la seguridad de Taiwán y es capaz de responsabilizarse de su consecuencia. Y si se inquieta por sus secuelas deberá pensar y actuar con juicio.
La justicia no teme la confrontación con la injusticia.
Nadie debe cuestionar la capacidad y voluntad de la RPCh de preservar su soberanía, integridad territorial e intereses medulares.
La reintegración de Taiwán a China deviene una justa e indispensable causa para convertir lo anormal en lo normal, lo injusto en lo justo y lo inestable en lo estable. Y además es un proceso jurídico de la historia que nadie puede negar.
La inestabilidad del Estrecho de Taiwán significa la crisis para EE.UU. y la reintegración de Taiwán a China es cuestión de tiempo. -0-