ACNC comenta la alteración de comandancia norteamericana en Japón en la de guerra

Pyongyang, 31 de julio (ACNC) -- EE.UU. acarrea el nubarrón de guerra a la Península Coreana y el resto de la región de Asia-Pacífico suplementando nuevos elementos de inestabilidad estratégica.

En una entrevista concedida el pasado día 26 a un periódico japonés, el comandante de las tropas norteamericanas estacionadas en Japón dijo que el refuerzo de su comandancia con más de 200 efectivos desde el año pasado posibilita el "enfrentamiento rápido" que era imposible antes. Fanfarroneó que tiene el personal necesario para mantener el sistema de 24 horas para los combates de todas formas.

Y disparateó que tomará la disposición perfecta posible junto con Japón teniendo como premisa no la posibilidad de la crisis en la región de Asia-Pacífico sino el cuándo de su estallido.

Esto forma parte del plan de reorganización de la comandancia de las tropas norteamericanas en Japón, que cumplía sólo las tareas administrativas como el mantenimiento del convenio del estatus de las fuerzas Japón-EE.UU., en la "comandancia de tropas combinadas" con el derecho sustancial de mando de operaciones. En este sentido, se puede decir que la comandancia norteamericana en Japón se convierte en "la de guerra" capaz de mandar las tropas norteamericanas y las de otros países acólitos en la región.

Como es conocido por todos, EE.UU. promueve desde el año pasado la reorganización estructural de su comandancia en Japón como la de tropas combinadas con el derecho de mando de algunas operaciones de la comandancia de las fuerzas norteamericanas del Pacífico.

Lo esencial en la reorganización de tres etapas es facilitar las operaciones conjuntas de EE.UU. y Japón en el tiempo de emergencia mediante la unificación del sistema de mando de las tropas norteamericanas en Japón y de la "comandancia de operaciones combinadas" de las "fuerzas terrestres, navales y aéreas de autodefensa" de Japón, organizada en marzo del año pasado.

El objetivo principal de EE.UU. es reforzar sus fuerzas armadas para la agresión a ultramar como las de campaña dispuestas de la capacidad de operaciones independientes para el tiempo de guerra y utilizar las "fuerzas de autodefensa" de Japón como brigada de choque y tropa principal de la guerra total en la región de Asia-Pacífico.

Al comenzar el año pasado la reorganización de su comandancia en Japón, EE.UU. había dicho en público que Japón se pondría al frente de todas las contingencias en la región del Pacífico Oeste.

Se alzan dentro de Japón inclusive los partidos opositores las voces preocupantes por el mando posible de las "fuerzas de autodefensa" bajo el control de EE.UU.

Las tropas norteamericanas en Japón son las fuerzas principales de refuerzo que se movilizarán antes que nadie a la República de Corea en el momento de emergencia de la Península Coreana. Pues, el primer blanco de la "comandancia de guerra" es indudablemente la República Popular Democrática de Corea.

Como reconocen los enemigos, el choque físico en la Península Coreana no es una posibilidad sino una cuestión del tiempo.

Hace poco, EE.UU. libró con los gángsteres del círculo militar de la República de Corea los "ejercicios combinados de apoyo constante" de mayor envergadura con el objetivo de ampliar la capacidad de afrontar la guerra de larga duración.

Y en la reunión tripartita de los presidentes de las Juntas de Jefes de Estado Mayor de EE.UU., Japón y la RC, volvió a insistir en la "colaboración tripartita de seguridad" inclusive el despliegue sostenido del simulacro conjunto Freedom Edge.

EE.UU. se desespera para tener las fuerzas armadas de ataque de gran envergadura y la capacidad operacional intransigente de largo plazo exponiendo sin escrúpulos su invariable voluntad hostil de enfrentarse hasta el final con la RPDC.

Sus fanáticas aventuras militares nos hacen sacar la conclusión final irreversible de promover sin ningún encantamiento el desarrollo del disuasivo nuclear de autodefensa.

Ya había sufrido la derrota amarga la comandancia de las tropas norteamericanas en el Extremo Oriente que había presidido la pasada guerra coreana estacionando en Japón.

La alteración de la comandancia norteamericana en Japón en "la de guerra" también le dará la deshonra vergonzosa de la "derrotada". -0-