Asociación de Coreanos Reclutados Forzosamente y sus Familiares rechaza la visita de politiqueros japoneses al santuario Yasukuni
Pyongyang, 20 de octubre (ACNC) -- El portavoz de la Asociación de Coreanos Reclutados Forzosamente y sus Familiares hizo pública el día 20 una declaración intitulada "No puede ser tolerada nunca la visita de los politiqueros japoneses al santuario Yasukuni que resucita el fantasma militarista".
El texto completo va como sigue:
Hace poco, los politiqueros derechistas y conservadores de Japón volvieron a visitar el santuario Yasukuni y donaron ofrendas, en ocasión del rito ancestral de otoño.
En abril pasado, la mandataria japonesa donó ofrendas en dos ocasiones con motivo del festival primaveral de santuario.
Y en el día de la derrota en la guerra, orquestó la farsa de rendir tributo hacia el santuario en su camino de ida al acto nacional de recordación de caídos.
En el período de la fiesta otoñal volvió a donar las ofrendas.
En tanto, unos 70 integrantes del "Encuentro de parlamentarios para visitar juntos el santuario Yasukuni" encabezados por los ministros también rindieron tributo en el santuario Yasukuni, lo cual es un acto grosero que resucita el fantasma militarista.
Con ninguna excusa ni pretexto se puede justificar este escándalo, siendo la negación total a su ensangrentada historia de agresión del pasado y, al mismo tiempo, la muestra de la peligrosísima locura militarista de realizar sin falta el sueño de la "esfera de coprosperidad de la gran Asia Oriental" instigando el revanchismo a la sociedad japonesa.
Ya hace varios decenios desde cuando la sociedad internacional negaba y criticaba la visita de los politiqueros japoneses al santuario Yasukuni, pero, los politicastros isleños siguen haciendo cada año la ofrenda de tributo y la visita al santuario en varias ocasiones a fin de esparcir el veneno militarista a sus extensiones geográficas.
Se lleva el serio carácter problemático la misma existencia de este lugar donde se exaltan como "dioses quienes tranquilizaron el país" y "héroes" a los frenéticos belicistas y carniceros humanos que fueron castigados duramente por la historia por la masacre imperdonable cometida en el siglo pasado durante su invasión a otros países.
Lo que no se puede pasar por alto es que los reaccionarios japoneses se enfrascan en la resucitación del Estado de guerra abandonando abiertamente la "defensa exclusiva", los "tres principios de exportación de armas", los "tres principios de desnuclearización" y otras pancartas que presentaban como símbolos del "Estado pacifista", y levantan una furiosa oleada neomilitarista insistiendo en "crear el ambiente favorable a la visita de la premier al santuario Yasukuni".
En una reunión parlamentaria la actual mandataria había dicho sin escrúpulos que no tenía ninguna razón de hacer reflexión porque no era miembro de la generación interesada en el problema del pasado. Su comportamiento muestra su naturaleza como una descendiente de militaristas.
Puesto que tomó el poder la ultraderechista colmada del militarismo, los políticos japoneses elogian a los criminales de guerra como "patriotas" que dedicaron la vida valiosa a la paz y prosperidad de Japón, en vez de sentir culpabilidad por su expediente del pasado, y consideran como "demostración de su existencia" jurar la venganza en el santuario Yasukuni, lo cual es el ambiente político de Japón.
Los politiqueros japoneses siguen visitando el santuario Yasukuni para recordar a los criminales de pésima calaña que impusieron innumerables desgracias y sufrimientos a los pueblos de Corea y los demás países asiáticos en el siglo 20 y los muertos en el campo de guerra agresiva, lejos de liquidar el pasado, lo cual deviene la intolerable burla e insulto a las víctimas de la guerra agresiva del imperialismo japonés y sus familiares y el imperdonable desafío a la justicia y paz internacionales.
Muy indignados por la imprudencia de las autoridades japonesas que tergiversan la historia de agresión, insultan a las víctimas y dan sablazos a sus heridas no cerradas, en vez de sentirse culpable y reflexionarse por las barbaridades de los bestias imperialistas japoneses, lo condenamos categóricamente en nombre de todas las víctimas y sus familiares.
Los politiqueros japoneses deben tener presente que la visita colectiva al santuario les dará sólo el destino de segundo Tojo y presentarse ante la sociedad internacional aspirante a la justicia y paz tomando la correcta postura sobre la historia y haciendo la disculpa e indemnización por sus crímenes inauditos. -0-