Oleada neomilitarista en Japón traerá el arruinamiento, advierte ACNC
Pyongyang, 24 de agosto (ACNC) -- Con motivo del día de derrota de su país en la pasada Segunda Guerra Mundial, en Japón vuelve a producirse la visita masiva al santuario Yasukuni.
En este país isleño enfrascado en la furia de agresión al continente, los politiqueros conservadores de alto rango hacen visitas a ese santuario en diversas ocasiones de cada año con el fin de consolidar la base espiritual para sostener activamente la política militarista.
Pero, la reciente visita pone de relieve la gravedad del caso por su matiz nunca visto en la historia.
El día 15, luego de ofrecer el tributo al Yasukuni, la premier japonesa Takaichi le rindió homenaje en un lugar no lejano desde el santuario en el camino de ir a participar en la ceremonia nacional de condolencia de los caídos en la guerra pasada.
Tal conducta de la premier en activo cometida en el día de la derrota del país es un fenómeno muy raro, lo cual muestra su ambición militarista llegada a la extremidad.
Las prensas extranjeras lo calificaron de la "adoración a larga distancia" y de un "avance para la adoración sustancial".
Como saben todos, el poder actual de Takaichi muestra los movimientos militares peligrosos no vistos por sus antecedentes tales como el emplazamiento de las armas de ataque preventivo indispensables para la nueva agresión, la rectificación de los "tres principios de transferencia de pertrechos defensivos" y la guía de su aplicación para poner en plena operación la "industria de guerra", y la enmienda de los "tres principios de desnuclearización" encaminada a poseer hasta las armas nucleares.
En tal circunstancia, la mandataria japonesa realizó la "adoración sorpresiva", de manera que reveló abiertamente su intención precipitada de llevar a clímax el ambiente de reagresión de toda la sociedad en correspondencia con los preparativos de guerra que marchan a toda velocidad en actual poder y de lograr lo más pronto posible el "anhelo" de la expansión a ultramar que abrigaba hasta el momento.
En la ceremonia nacional de recordación a los caídos en la guerra efectuada después de su adoración a larga distancia, la premier japonesa no mencionó ni una palabra sobre la reflexión sobre la historia de agresión y el juramento de no realizar la guerra.
Al contrario, actuó taimadamente para liberarse de la responsabilidad de la guerra agresiva del siglo pasado que impuso las desgracias y sufrimientos indelebles a los pueblos de los países asiáticos.
Adhiriéndose a la locura de la mandataria que quiere negar los crímenes del pasado y revitalizar el fantasma militarista, numerosos politiqueros conservadores visitaron a porfía el santuario para rendir culto a los criminales de categoría especial.
Sobre todo, la visita del ministro japonés de Defensa insinúa la peligrosidad del caso.
Los descendientes militaristas descarados, únicos del mundo que no habían liquidado su historia pasada llena de crímenes, marchan hacia la guerra revanchista "adorando" a los agresores y asesinos brutales que invadían otros países. Esta tendencia grave constituye un desafío a la humanidad aspirante a la paz y tranquilidad del mundo.
El país isleño que no saca las lecciones dando espaldas a la historia pasada del país criminal, derrotado en la guerra, repetirá inevitablemente su trayecto pasado.
La oleada neomilitarista de Japón producida con motivo del día de su derrota, le traerá sin falta el arruinamiento a este país isleño. -0-