ACNC comenta la enmienda de política nuclear de Japón
Pyongyang, 25 de julio (ACNC) -- Las actuales fuerzas gobernantes de Japón exponen más abiertamente su ambición de poseer las armas nucleares.
Recientemente, Francia anunció que incrementará el número de las ojivas nucleares y el parlamento finlandés aprobó el proyecto de la ley enmendada que posibilita la introducción de las armas nucleares en su territorio propio en el tiempo de emergencia.
So pretexto de estos hechos el ministro japonés de Defensa preconizó el día 17 la necesidad del cambio de la política nuclear diciendo que "para Japón el arma nuclear es una tarea difícil de discutir, pero deviene el asunto al que deben referir".
Tal insistencia de alto funcionario encargado de la política de seguridad del archipiélago no es un error verbal para la prensa ni una fanfarronada.
Hace poco, en una reciente sesión del cámara de consejeros la actual mandataria japonesa dijo que tomará como "objeto de discusión" la enmienda de los "tres principios de desnuclearización" en concordancia con la enmienda de los tres documentos referentes a la seguridad, incluso la "estrategia de seguridad estatal".
Esta conducta verbal descarada de los politiqueros japoneses ha revelado abiertamente su intención de determinar oficialmente como importante política estatal el armamento nuclear con que soñaban desde hace mucho tiempo, sin limitarse a una discusión.
La enmienda de la política nuclear de Japón significa precisamente el armamento nuclear del país criminal de guerra.
Como reconoce la sociedad internacional, la enmienda de susodichos "tres principios" no puede ser un "objeto de deliberación" para Japón.
Japón es el país criminal de guerra que hace un siglo convirtió la región de Asia-Pacífico en el baño de sangre a fin de esclavizar a toda la humanidad. Y al mismo tiempo, es un Estado delincuente antiético que niega hasta la fecha sus crímenes del pasado, tergiversa la historia y evade su responsabilidad legal y moral asumida ante la sociedad internacional.
Durante más de 80 años después de su derrota, las "fuerzas de autodefensa" de Japón con la misión de "defensa a su territorio propio" se han convertido en las "tropas de ataque al ultramar" que ya tiene formalizada la posesión de la "capacidad de ataque contra bases enemigas" con fines de asestar el golpe preventivo contra otros países.
Y con el pretexto engañoso de la "defensa exclusiva", sus gastos de defensa siguen batiendo cada año el récord que supera el "límite mínimo necesario" para un "Estado pacifista".
Además del intento obstinado de enmendar la Constitución, todos los politiqueros japoneses prepararon poco a poco las bases institucionales y jurídicas para la reagresión como la "ley de envío de las tropas a otros países", la "ley para el tiempo de emergencia del contorno", la "ley de medidas especiales antiterroristas", la "ley referente a la seguridad", etc.
Sobre todo, desde el comienzo de su mandato las actuales autoridades en poder llevaron a cabo la enmienda de los "tres principios de transferencia de pertrechos defensivos" que estipulan la exportación de los armamentos mortíferos y las guías de su empleo y ahora tratan de modificar también los "tres principios de la desnuclearización". Tales maniobras neomilitaristas ponen en claro que Japón da mayor aceleración a su conversión en un Estado de guerra aprovechando la actual situación confusa para liberarse de todas las restricciones que le obstaculizan.
Ya no es un secreto el hecho de que Japón posee las tecnologías nucleares avanzadas, acumula el plutonio y el uranio enriquecido y tiene capacidad de producir en cualquier momento gran cantidad de armas nucleares.
Por su destructividad formidable, el arma nuclear se empleará como un medio de violencia contra la humanidad si está en la mano de injusticia, pero, si está al lado de justicia, sirve del disuasivo confiable para mantener a raya la injusticia, lo que nos enseña la historia.
He aquí la razón de que se alzan en escala mundial las voces que demandan eliminar completamente en la etapa de embrión la ambición de posesión de armas nucleares de ese país criminal de guerra que tiene mucha posibilidad de reincidir.
Los 82 parlamentos locales en el archipiélago japonés presentaron al gobierno y al parlamento las opiniones escritas demandando mantener los "tres principios de la desnuclearización" y se alzan en todas las localidades las voces de censura de "no permitir el retorno a la política engañadora a la población", lo cual deviene una crítica merecida y expresión de cólera y resistencia al proceder peligrosismo de las actuales fuerzas gobernantes que se desesperan por escribir una nueva historia de agresión con el logro de su ambición de poseer las armas nucleares.
Todo el mundo tiene que sentenciar rotundamente el intento malvado de neomilitarismo que trata de imponer la calamidad nuclear a la humanidad fingiéndose la "única víctima de bombas nucleares del mundo".
Tal conducta de Japón le llevará sin falta a la autodestrucción. -0-